-Mierda. Es mi móvil-Maldije. Me levanté casi desnuda hasta el escritorio a coger mi móvil, y juro que por un instante sentí vergüenza de que Justin no dejara de mirarme de arriba abajo-Para de mirarme, Justin.
-Nena, estás buenísima ¿Te lo he dicho alguna vez?-Dijo en un gruñido tan sexy que me temblaron las piernas.
-Cállate-Le espeté. En la pantalla de mi móvil aparecía un nombre, y un mensaje.
Frank.
"En media hora en el almacén, no te olvides."
Maldije con todas mis fuerzas. Se me había olvidado completamente, joder.
-¿Pasa algo?-Justin apareció detrás de mí. Pasó sus manos por mis caderas y me abrazó contra él.
-Pues...-Me mordí el labio y me giré para mirarle-Tengo que irme-Frunció el ceño.
-¿La banda?-Asentí y él hizo un puchero.
-No seas tonto-Le sonreí y le di un manotazo en el pecho. Me alejé de él mientras buscaba mi ropa y empezaba a vestirme. Unas manos se posaron sobre mis hombros y unos labios besaban mi cuello-Justin...
-Déjame-Besó mi cuello una vez más-Ir-Otro beso-Contigo.
-No puedes, ya lo sabes-Le susurré en un jadeo.
-Por favor, ya fui una vez-Seguía ahí, depositando pequeños besos mojados por todo mi cuello, de arriba abajo, casi me tenía convencida-Por favor-Dijo contra éste, en una voz tan sexy que mi espalda fue sacudida por un escalofrío.
-Mm-Me mordí el labio-Está bien. Pero-Me giré, apartándome un poco más, sino, sé que no iría al almacén-Pórtate bien y no hagas nada raro ¿Entendido?
-Vale mamá-Se echó a reír.
-Va en serio Justin, es importante-Le dije con un tono más duro. Él asintió y sonreímos, nos besamos.
Cuando llegamos a la puerta del almacén, estaba nerviosa. Iban a matarme si sabían que Justin estaba aquí. De hecho, ya había estado alguna que otra vez, y todo el mundo sabía que salíamos así que no le puse problema. Aparqué la moto y sonreí pensando en la comida y en todo eso. Había salido bien. Les había caído bien. Aún que la gente normal pensaría que es una tontería para mí significaba mucho más que eso, y lo había conseguido. Justin me estaba hablando.
-¿Qué?-Le dije algo aturdida.
-Te estaba diciendo que sí estrábamos-Soltó una risita-¿Estás bien?
-Sí, sólo estaba pensando...-Mordí el interior de mi mejilla-¿Estás seguro de que quieres entrar? No sé lo que tengo que hacer hoy.
-Voy a estar contigo, Ale. Ya hemos hablado esto que haces, y quiero seguir aquí-Hizo rozar mi nariz con la suya y después me dio un corto beso en los labios.
-Vamos-Nos cogimos de la mano y entramos. Allí se encontraban Ryan, Brit y Danielle. También estaba Chris y Frank en una esquina hablando separados de los demás.
-¡Ale!-Danielle vino hacia mí y me dio un gran abrazo que yo acepté-Hace siglos que no te veo-Y desvió la mirada hasta Justin, después volvió la vista a mí y sonrió pícara.
-Eres idiota-Le dije riendo. Nos acercamos a los demás y saludamos a todos.
-¿Queréis algo de beber?-Preguntó Chris acercándose a nosotros con Frank. Miró a Justin un momento y enarcó las cejas mirándome a mí.
-Yo quiero una cerveza-Dijo Justin con una sonrisa, falsa, pero eso sólo lo sabía yo.
-Yo quiero otra-Dije y vi como Frank saludaba a Justin asintiendo con la cabeza y sonriendo. Justin hizo lo mismo y yo suspiré aliviada.
Cuando Chris vino con las dos cervezas empezamos a ver cómo Brit intentaba enrollarse con Ryan y a reírnos todos de ella. Estaba borracha y drogada, no sabía ni lo que hacía. Divertía ver al pobre Ryan rechazándola y ella haciendo pucheros y lloriqueando. A los dos minutos volvía a intentarlo y todos carcarjeábamos. Por primera vez en bastante tiempo me sentía... bien. Justin no soltó mi mano ni un minuto y nuestras miradas eran cómplices de nuestro amor. ¿He pensado yo eso? Sí, lo he hecho. Por primera vez sentía que ninguno de los que estábamos aquí era superior al otro, que podíamos divertirnos todos juntos, menos Ryan, que intentaba escapar de Brit. No podía dejar de elevar las comisuras de mis labios, todo iba demasiado bien.
-Ale-Me susurró Frank-¿Puedes venir un momento? Tenemos que hablar. Tienes trabajo que hacer.
-Claro-Me levanté y me fui con el a su "oficina" para poder hablar bien.
-Pues...-Me mordí el labio y me giré para mirarle-Tengo que irme-Frunció el ceño.
-¿La banda?-Asentí y él hizo un puchero.
-No seas tonto-Le sonreí y le di un manotazo en el pecho. Me alejé de él mientras buscaba mi ropa y empezaba a vestirme. Unas manos se posaron sobre mis hombros y unos labios besaban mi cuello-Justin...
-Déjame-Besó mi cuello una vez más-Ir-Otro beso-Contigo.
-No puedes, ya lo sabes-Le susurré en un jadeo.
-Por favor, ya fui una vez-Seguía ahí, depositando pequeños besos mojados por todo mi cuello, de arriba abajo, casi me tenía convencida-Por favor-Dijo contra éste, en una voz tan sexy que mi espalda fue sacudida por un escalofrío.
-Mm-Me mordí el labio-Está bien. Pero-Me giré, apartándome un poco más, sino, sé que no iría al almacén-Pórtate bien y no hagas nada raro ¿Entendido?
-Vale mamá-Se echó a reír.
-Va en serio Justin, es importante-Le dije con un tono más duro. Él asintió y sonreímos, nos besamos.
Cuando llegamos a la puerta del almacén, estaba nerviosa. Iban a matarme si sabían que Justin estaba aquí. De hecho, ya había estado alguna que otra vez, y todo el mundo sabía que salíamos así que no le puse problema. Aparqué la moto y sonreí pensando en la comida y en todo eso. Había salido bien. Les había caído bien. Aún que la gente normal pensaría que es una tontería para mí significaba mucho más que eso, y lo había conseguido. Justin me estaba hablando.
-¿Qué?-Le dije algo aturdida.
-Te estaba diciendo que sí estrábamos-Soltó una risita-¿Estás bien?
-Sí, sólo estaba pensando...-Mordí el interior de mi mejilla-¿Estás seguro de que quieres entrar? No sé lo que tengo que hacer hoy.
-Voy a estar contigo, Ale. Ya hemos hablado esto que haces, y quiero seguir aquí-Hizo rozar mi nariz con la suya y después me dio un corto beso en los labios.
-Vamos-Nos cogimos de la mano y entramos. Allí se encontraban Ryan, Brit y Danielle. También estaba Chris y Frank en una esquina hablando separados de los demás.
-¡Ale!-Danielle vino hacia mí y me dio un gran abrazo que yo acepté-Hace siglos que no te veo-Y desvió la mirada hasta Justin, después volvió la vista a mí y sonrió pícara.
-Eres idiota-Le dije riendo. Nos acercamos a los demás y saludamos a todos.
-¿Queréis algo de beber?-Preguntó Chris acercándose a nosotros con Frank. Miró a Justin un momento y enarcó las cejas mirándome a mí.
-Yo quiero una cerveza-Dijo Justin con una sonrisa, falsa, pero eso sólo lo sabía yo.
-Yo quiero otra-Dije y vi como Frank saludaba a Justin asintiendo con la cabeza y sonriendo. Justin hizo lo mismo y yo suspiré aliviada.
Cuando Chris vino con las dos cervezas empezamos a ver cómo Brit intentaba enrollarse con Ryan y a reírnos todos de ella. Estaba borracha y drogada, no sabía ni lo que hacía. Divertía ver al pobre Ryan rechazándola y ella haciendo pucheros y lloriqueando. A los dos minutos volvía a intentarlo y todos carcarjeábamos. Por primera vez en bastante tiempo me sentía... bien. Justin no soltó mi mano ni un minuto y nuestras miradas eran cómplices de nuestro amor. ¿He pensado yo eso? Sí, lo he hecho. Por primera vez sentía que ninguno de los que estábamos aquí era superior al otro, que podíamos divertirnos todos juntos, menos Ryan, que intentaba escapar de Brit. No podía dejar de elevar las comisuras de mis labios, todo iba demasiado bien.
-Ale-Me susurró Frank-¿Puedes venir un momento? Tenemos que hablar. Tienes trabajo que hacer.
-Claro-Me levanté y me fui con el a su "oficina" para poder hablar bien.
Justin.
Nunca pensé que esto podía convertirse en algo divertido. Ahí comprendí que era como un grupo normal de amigos que se divierte junto. Sonreí. Lo único que los diferencia es que tienen un trabajo un tanto ilegal, pero son como cualquier otro grupo de chicos adolescentes, sólo quieren vivir. Como Mike, como David, como yo, como Ale.
-¿Y bien?-Dijo alguien a mi lado-¿Sigues siendo la estrellita del fútbol o de la falta de entreno se te han podrido los huesos, Justin?-Dijo Ryan con tono divertido y desafiándome con la mirada.
-¿Por qué no lo comprobamos?-Le dije yo con una sonrisa.
Él asintió y se levantó, dejando a Brit, que estaba en su regazo dormida, sobre el sofá bien acomodada. Cogió un balón de un pequeño armario y empezó a darle pequeños toques a este hasta que calló al suelo. Sonreí haciendo un puchero y él me dio una palmada en la espalda, era mi turno.
Ryan era más bueno de lo que podía imaginar. Incluso podría arriesgar y decir que era mejor que Mike. Su técnica era perfecta, pero podía adivinar que lo que le fallaba era la resistencia.
-Deberías apuntarte a fútbol conmigo el año que viene, Ryan-Le dije, a lo que él respondió con una carcajada.
-Sí, claro-Susurró. Seguimos jugando más tiempo, ya ni sabía la hora que era, pero no me importaba, porque estas personas sabían pasárselo bien.
-¿Qué coño pasa aquí?-Irrumpió una voz grave en la sala que hasta hizo que Brit despertara-¿Nadie tiene que trabajar hoy?
-No que sepamos, Héctor-Dijo Brit con una voz casi inaudible.
-Está borracho-Oí decir a Ryan. Me encogí de hombros y negué con la cabeza, quitándole importancia. Me giré hacia aquel hombre y nuestras miradas quedaron clavadas una en la otra.
-Papá, tienes que enseñarme a pescar tan bien como tú-Le dije asombrado, admirando aquel gran pez que acababa de pescar. Él rió.
-Justin, cuando seas mayor, y tengas más fuerza, pescarás peces más gordos que este, te lo prometo. Serás mejor que tu viejo padre-Su voz se quebró, yo aún era un niño, pero sabía que mi padre no era un hombre de los que se quedaba sin palabras.
Los dos nos quedamos mirando al horizonte, el sol casi se había ido, y eso dejaba un cielo con colores anaranjados y rojizos que pocas veces había visto. Papá paso su brazo por mi hombro y me abrazó contra él, acariciándome la espalda con su mano.
-Serás mejor que yo, Justin-Susurró en uno tono melancólico. Levanté mi cabeza para mirarle, y una lágrima había salido de sus ojos.
-Papa...
-Qué bonita escena familiar-Dijo alguien detrás de nosotros. Mi padre ni siquiera se inmutó para mirar a aquel hombre que llevaba una bandana negra en el pelo, como solía llevarla mi padre-Lástima que tenga que arruinar el final feliz-Miré a mi padre una vez más, cerró los ojos con fuerza y dio un último apretón a mi hombro. Me giré para volver a mirar a el hombre, llevaba una pistola en la mano.
-Corre, Justin-Me susurró-Corre como si te persiguieran una manada de lobos, cómo en las películas, ya sabes.
-Pero papá-
-Justin-Me cortó-Te quiero, cuida mucho de mamá. Y ahora corre, vamos-Me pegó un empujón que hizo que me levantará.
-No Bieber no, esto no funciona así. Tu mueres, y tu querido hijo también-Dijo el hombre-Pero primero irás tú, no me será demasiado difícil encontrar a tu hijo después.
-Vete al infierno, Héctor. Sabía que estabas planeando algo como esto. Porque sé que quieres mi puesto-Héctor carcajeó y yo me escondí en un árbol, no podía verme ahí.
-Bueno, ¿Se te ha ocurrido pensar que también lo haré porque eres un hijo de puta? Antepusiste tu familia antes que a tu banda, eso es una puta deshonra, y más siendo el jefe.
-Quiero a mi familia, y eso no va a cambiar, así que vas a tener que matarme-Dijo mi padre, sonó casi como un estruendo. ¿De verdad mi padre iba a morir como pasaba en las películas? Por primera vez, tuve miedo.
-Bieber, me lo estás poniendo muy fácil-Cogió la pistola y se arrascó con ella la barbilla para luego apuntar con ésta a mi padre. Tragué saliva y cerré los ojos con mucha fuerza.
-Te veo en el infierno, Héctor.
-Adiós, Bieber-Cuando abrí los ojos y me decidí a detener a aquel hombre, un estruendo salió de su pistola. Vi como mi padre caía al suelo de rodillas, con los ojos fuera de sus órbitas. Un segundo disparo hizo que su pecho rebotara contra sí. Yo no quería ser una mierda, no quería tener miedo. Pero mis ojos se aguaron y me tiré al suelo, llorando cual niño que soy. Ahora entendí por qué mi padre me preparó como un hombre todo este tiempo, él sabía que esto pasaría, me preparaba para poder afrontarlo. Unos minutos llorando me bastaron para lamentarme, sabía que en ese momento tenía que ser fuerte. Una ira que un niño pequeño no debería tener se desató dentro de mí, y juré vengarme del capullo que había matado a mi padre. Asomé mi cabeza por detrás del árbol y recordé su cara para siempre, se me quedó grabada, no la olvidaría nunca, hasta que lo tuviera muerto entre mis brazos.
-Tu eres el siguiente, pequeño Bieber.
Sentí como mis ojos se volvían a poner acuosos, pero esta vez no iba a llorar. Me había mentalizado mucho durante estos años sin papá. No le quité la mirada de encima a ese hombre, al que mató a mi padre. Él me reconocía perfectamente.
-Bieber-Susurró. Toda la habitación se quedó en absoluto silencio, todos los que estaban en la habitación ya sabían quien era yo. Tragué saliva.
-Héctor-Dije, con voz dura.
-¿Qué haces aquí?-Su voz se tornó divertida y sonreía cínico. Pero yo no iba a ceder a sus tonterías, no ahora.
-Eres un hijo de puta-Dije.
-¿Justin es el hijo de...?-Oí a alguien susurrar.
-¿Así me tratas después de tanto tiempo? Creí que eras mi amigo ¿No?-Carcajeó Héctor.
-Tú mataste a mi padre, ¡cabrón!-Le grité. Apreté mis puños y me lancé a él.
-¿Y qué vas a hacerme? Rezar, ¿Cómo hizo tu padre?
-Voy a matarte-Le dije contrayendo mi mandíbula.
-¿Qué está pasando aquí?-La voz de Frank hizo estruendo en la habitación. Ale estaba a su lado, con las manos puestas en su corazón. Cuando crucé mi mirada con la suya, vi que estaba aterrada.
-Ale, llévate a Justin de aquí, ya-Dijo Ryan-Ale, joder-Dijo una vez más, ya que ella no respondía. Ella negó con la cabeza y se acercó a nosotros, me cogió del brazo y tiró de mí hasta el aparcamiento, donde respiró tranquila.
En mi vida había estado tan cabreado, en mi vida había tenido tantas ganas de matar a alguien, joder. Quiero volver ahí dentro y matarle con mis propias manos. Ese hombre mató a mi padre, y casi me mata a mí. Apreté mis puños, intentando calmarme.
-¿Se puede saber qué ha pasado ahí dentro?-Espetó Ale al cabo de unos minutos de camino.
-¿Que qué ha pasado?-Chillé-Ese hijo de puta mató a mi padre, Ale. Fue él-Ella abrió mucho los ojos y pegó un frenazo, saliéndose de la carretera. El coche quedó parado y un silencio nos invadió. Pegué un golpe a la guantera del coche, estaba incontrolable.
-Héctor-Empezó-Fue el hombre que...-Se le quebró la voz.
-Sí-Apreté la mandíbula. Un sollozo salió de la garganta de Ale y eso hizo que me relajara lo suficiente-Eh-Cogí su cara entre mis manos.
-Lo siento tanto, Justin-Susurró.
-Nena no tienes que sentir nada, está bien. Va a estar bien, tú no has hecho nada-Le dí un pequeño beso en los labios-Todo está bien.
-¿Crees que Héctor va a dejarlo estar?-Preguntó.
-No lo sé, pero creo que eso no va a pasar.
Para saber que has leído el capítulo, ¿Puedes darle RT Aquí , por favor?
Prometí subir más amenudo y bueeeeeno... aquí lo tenéis, espero que lo disfrutéis mucho. sdfghjklñ os quiero <3 Ya sabéis que podéis comentarme cualquier cosa por Twitter, Ask o agregándome a Tuenti! (:
ohh diosssssssss se encontaron¡¡ joderr pobrecito Justin ¡¡ uyy ahora seguramente Hector va a hacer todo lo posible porque no estén juntos, espero que los superen todos ¡¡
ResponderEliminarsiguiente¡¡¡
Fanii! Cuanto tiempo xdd Menudo capitulazo, tia, tu novela me gusta cada vez más. A saber lo que pasa ahora con Héctor... Que nervios jajajaj espero que subas el siguiente prontoo :) nos vemos! (LL)
ResponderEliminarPública nuevo me lei tu historia en un día :3
ResponderEliminar